sábado, junio 03, 2017

POESÍA ENTRE OLIVOS 2017


 
Maravilloso e inolvidable Encuentro de Poesía y convivencia en un lugar mágico donde los haya; Los Baños de Vilo, en plena Axarquía malagueña.  Encuentro organizado por la Asociación Cultural Plenilunio, el ayuntamiento de Periana y la Asociación Cultural Almazara. Gracias querida Reme, querido Antonio por invitarme.



Con los Poeta J.A.Royuela, Laura Gómez Reca y Anonio Agudelo
Panda de Verdiales
Tras una cata de sabores verdiales
Poesía y magia entre centenarios y milenarios olivos
Recibiendo toda su  Energía

Las montañas
circundando los olivos en esa ruta de verdiales antiguos.

La molienda
de los versos brotando entre las sierpes.

Los amigos apretados al paisaje
silvestre, y a las acequias, donde el choque de un vino y una copa...

El maullido de un gato entre las aguas sulfurosas de un roce
de amistad prematura.

La molienda de un grano 
entre las lomas salvajes de la mística;
en ese saber no sabiendo...
en un sentir solo la presencia
vital de los que rezan
bajo altares silvestres,
condenados a amar la palabra,
deshaciendo fonemas, acordes primitivos hasta ajustarse
al misterio sonoro de un paisaje
habitado en aquello que algunos llaman Alma.

 


















 
 
 

































miércoles, marzo 01, 2017

ESPEJO DE MANO -Isabel de Rueda y Gabriel Viñals

Próximamente dará a luz mi nuevo libro: Espejo de Mano. Un libro de tema amatorio e intimista y que va a formar parte de esta exquisita  colección de Poesía:  Ejemplar Único, Poética Peatonal, que dirige el pintor y editor  Gabriel Viñals. 

Se trata de una edición limitada, muy cuidada, casi artesanal, donde por cada poema, de los veinticinco que compone el libro, Gabriel se inspira, para pintar un dibujo sobre el soporte de una camiseta también única.
                                                                                                                                                                                 En realidad se trata de un maravilloso diálogo entre Poesía y Pintura que próximamente tendremos el gusto de presentar en Jerez.
 


Aquí os dejo una muestra de algunos de los poemas de este libro y de las pinturas de Viñals.                                                                                                                                                                                           



T-L poema XVII


Como una pequeña flor, un beso helado,
un glaciar,
un beso que no es beso
remando hacia otra orilla,
disuelto
en esa podredumbre de las quietas
aguas en donde yace
la tristeza primera. Un beso
que no es beso.
la mejilla tiritando de frío;
esquivo e incorpóreo, un beso
lastimero y lejano, enjuto
flaco como un filo de voz
almidonada.


T-L-POEMA XVII

Te vislumbro
detrás de las cortinas siempre estoy al acecho.
Tú,
mi pequeño titán mi saltimbanqui,
armado con el brillo
furioso del acero te madrugas,
inventándote excusas;
te mides, te reinventas,
y dices;-Buenos días- a la vida.
No mendigas
ese trozo de amor
que siempre alcanzas de mí.

 

 POEMA X
POEMA XIX


POEMA VI

Aquí,
como un muelle mis oídos,
en este bar, sola.
voces robadas acompañan
el sabor de un café;
extrañas confituras, palabras
ajenas todas a mi vida.
Y tu silla
vacía permanece.
Y no, no me quejo, sólo
que desde entonces robo voces,
finjo ser interesante
y creo que muero
poco a poco
añorándote.
POEMA XVI

Apenas un abrazo,
un sorbo
de licuada manzana. El paraíso
en sus brazos se yergue
y una palabra
vaporosa y descalza reaparece
proponiendo el Edén tras esa puerta
que separa los vientos
en la rosácea
emanación del vientre.
 POEMA III

Era cuando el beso
disponía de arrecifes secretos,
cuevas,
laberintos donde un libro
nos mostraba la llave.
Era cuando el sueño
primero se imponía,
estrenaba tacones y oteaban
despacio mis poemas.
Cuando el cisne incesante
llevaba en su pico la lira
y tu nombre.
 POEMA XXII

Abrazarme al verano en la terraza
nocturna de un cuaderno.
Abrazarme al verano, y desde allí,
escuchar a la maga,
ver la savia
que dispone la risa cuando estamos
repoblados de rosas.
Encalarme
de gozosas palabras,
y bajo el arco antiguo de los muros,
la alianza
de querernos un rato largamente.
Y querer
por encima de todo, ser terraza
de un antro, ser tu amante,
un bareto nocturno
y abrazarte y abrazarnos
como sola azotea entre felinos
de papeles inciertos.


Poema IV

Caían
una a una las naranjas y la calle
reflejaba ese mar
tiznado en las aceras.
Luna, árbol, sol,
formaba un libro entre nosotros,
cuyas hojas,
espejo de aquel beso, nos mostraban
el valor de ese monstruo incorrupto,
vagando por las aguas de aquel pozo
purísimo del sueño.

(Para los interesados, aquí están los veinticinco dibujos pintados sobre camiseta negra) 


viernes, julio 01, 2016

PESSOAS; 28 hererónimos esperando a Fernando Pessoa





Después de otras muchas presentaciones, ayer se presentó por fin en Jerez, el la librería de Segunda mano Planeta Zocar, el libro de poesía 28 Heterónimos esperando a Fernando Pessoa.  Un libro bellamente ilustrado por el artista Ricardo Ranz y que, bajo el sello de Karima Editora, no hace sino un rendido y amoroso homenaje al insigne y admirado poeta portugués, Fernando Pessoa.


Un libro hecho con sumo rigor, lleno de sutilezas, hermoso y delicado, gracias al buen hacer de la poeta y editora Sara Catelar Lorca,( Karima Editora)  y en el que he tenido el privilegio de ser partícipe con dos de los poema que aquí os dejo.



                                                    "El creador del espejo ha envenenado el alma humana"
           I                                                                                                         F. Pessoa


Sabernos
torpes equilibristas
de un camino cuyas leyes se ignoran,
sabiendo
que un vértigo de luz sostiene el alma
en este cíclico vencer el miedo.
Es preciso tapar el rostro,
sentir de otra manera, morir
hasta alcanzar el mar,
nadar así con fuerza a la otra orilla
que sostiene tu cuerpo.



             II


Tan difícil es
construirse uno mismo. Ser esencia
una vez más y deshacerse
de toda la hojarasca que está en ti.
Tan difícil es
barrer el alma. blindar el miedo,
los charcos salpicados
de oscuras avenidas en la caverna
oculta de tus sombras.
Liberarse
de aquel latido opaco y ser orfebre
de uno mismo,
crisálida de nuevo de ese parque
raído de tus ojos.
Florecer
en ese inútil esfuerzo de cambiar
                            el alma.




Además de contar con un magnífico prólogo a cargo del poeta  Manuel Moya y las palabras preliminares de Juan Carlos Mestre, Antonio Colinas, Antonio Gamoneda, Santos Domínguez, están las voces de 28 poetas: Lola Almeyda, Martha Asunción Alonso, Carla Badillo, Mar Benegas, Daniela Camacho, Ventura Camacho, Francisco Caro, Laura Casielles, Giovanni Collazos Carrasco, Paloma Corrales, Isabel de Rueda,, Vera Eikon, David Eloy Rodríguez, Laura Giordani, José María Gómez Valero, Ana Gorría, Tulia Guisado, Chema Lagarón, Geovannys Manso, Alicia Martínez, Antonio Medinilla, Antonio José Mialdea, Itziar Mínguez Arnaiz, María Luisa Mora Alameda, Iván Onia, Luis Miguel Rabanal, Javier Sánchez Menéndez y Rosario Troncoso.






Palabras del acto de  presentación a cargo de Sara Castelar Lorca:

Quizás este libro es una ciudad, quizás es Lisboa o quizás es el viento que cruza la memoria para devolverla intacta. Quizás el poeta que olvidó su sombrero y su sombra en el tranvía 28. Quizás este libro es la mano que esconde un secreto, un secreto pequeño y deseoso de mirar las aguas del Tajo, quizás es Laura o David o Vera o Itziar y viene entre la risa y el viento que mueve las cortinas de una casa cualquiera de la Rua Coello da Rocha. O quizás es Martha o Luis Miguel o Lola o Alicia o Javier cayendo sobre la tarde amarilla, perezosamente, o entre los pájaros que no sabemos donde van a morir. O quizás es Antonio o Juan Carlos o Santos que Chema o Manuel o Mar o Giovanni o María Luisa o Iván que ajustan el engranaje del silencio para que los versos encuentren su lugar en el mundo. Quizás este libro es Tulia y Ana y Carla y Daniela que recogen señales del miedo y las guardan en sus cajas de música para que los días que llueve en Lisboa. O quizás es Ventura que baila conmigo en sueños y no se acuerda de besarme, o Paco e Isabel que vienen de muy lejos después de haber llorado.

Quizás este libro es una ciudad, un hombre, una mujer, sus 28 almas, sus duelos, sus 28 dudas...quizás este libro es una ciudad, o quizás el poeta, o yo, o Ricardo, o cada heterónimo que espera su tranvía.
         
(Sara Castelar Lorca)

Sara Castelar Lorca
Era lúcido y triste como un día de frío, dijo de sí mismo Fernando Pessoa, cuya obra permaneció inédita durante décadas, olvidada en el baúl en que la iba guardando su autor, de tan compleja personalidad que sólo pudo canalizarse a través del drama en gente que escenificó  su poesía: Caeiro, Campos, Reis son  algunas de las voces con las que se expresó uno de los poetas esenciales del siglo XX.

           (Santos Domínguez)











viernes, junio 26, 2015

ROMA, LA CIUDAD ETERNA


Ella camina por una ciudad antigua. Una ciudad antigua y venerada, cuya historia se lee en los libros. Una montaña de libros que se apilan como un hermoso fósil o un obelisco.

Ella camina. Otra mujer que va con ella guía sus pasos, le habla de esa piedra oscura, centenaria que cubre el pavimento en pequeños rectángulos, Sanpietrini se llama.. Ella le advierte el daño producido en sus rodillas. Caminar Roma no es sencillo para quien cumple años que se apilan como libros parlantes en cada hueso, en cada músculo de sus piernas inquietas. El Sanpietrini derrota al caminante que se empeña en subir colinas. Siete hay en Roma y todas guardan en su interior un verso o un poema, cuyas vistas, ritmo y cadencia va encantando al viajero.


 Las rodillas, son otra cosa. Ellas aguantan, esperan y se conforman...Una parada en la Plaza España es suficiente para tomar fuerzas. Una cerveza como suero; la Peroni no está mal, allí entre turistas. Un descanso ante tanta belleza recordada, un poco de evasión, tras tanto impacto de historia y arte atravesando sus venas. Porque no puede ser igual el pulso tras el recuerdo antes visto de esa otra plaza; la plaza Navona...así tal como ella la vio, temprano sin apenas turistas, antes de que el sol, joven y valiente venciera a la luna como cantaba Loles. Al amanecer ella vio la plaza de las Tres Fuentes, la  plaza Navona que no cesa en su delirio. Hechizada, en un amanecer nunca visto. Su forma oval, es la misma -dice la joven mujer- a la del circo romano que bajo sus pies la sustenta.  Majestuosos palacios y una iglesia la circunda...


Las Fuentes; no una, sino tres, como las tres Gracias o las tres Virtudes, allí, mostrando exuberancia y belleza. Justo en el centro -la mujer le dice- está la Fontana dei quattro Fiumi; Fuente de los Ríos. Representa a los cuatro grandes ríos unos gigantes esculpidos en piedra blanca que resulta ser en Ganges, el Danubio, el de la Plata y el Nilo. En el centro, amo y dueño; Nepturno y un obelisco mirando al cielo, como invitándote a ascender.



 La cerveza está fresca y rica, tras tanto derroche de hermosura. Mientras las rodillas reposan ella piensa en esos otros pintorescos y pequeños rincones menos visibles al turista pero que ella ya conoce. Ella entonces coge el cuaderno de viaje y empieza a escribir. Escribe lo que le viene a su mente. Una mente que ahora discurre extraña; imágenes caóticas, visiones que se arremolinan, pequeños fulgores que suscitan alguna reflexión. Apenas tiene tiempo de escribir. Ahora no  es tiempo de escribir, se dice, es tiempo de sentir. Y mira el rostro joven de esa otra mujer que está a su lado. La observa y sabe que al igual que ella, algo en su interior la mueve. La ve dichosa de ser por unos días su lazarillo, su guía, su cicerone... Ella bien conoce la ciudad, sus entresijos. Conoce el idioma y a sus residentes, pero también está de paso y eso , en cierta forma la entristece. Por eso las dos mujeres ríen y se sienten dichosas y agradecidas.




Roma es peligro de caminante, le dijo la mujer joven. También ella sabía de la existencia de ese libro del poeta Rafael Alberti, ese libro escrito, como otros muchos en el exilio y que refleja en versos un trozo de su vida vivida en la Ciudad Eterna. Por eso, allí en la escalinata de la Plaza España, divertida, viendo el transitar de los turistas, recuerda ese primer día de su llegada a Roma en su visita al Trastevere. Su etimología:  Detrás del río Tevere o Tiber -le dijo- Allí está la esencia del ser romano y allí, en una buhardilla es que pintaba y escribía sus versos el ilustre poeta gaditano. Entonces, recuerda, era el primer día de su llegada y sus rodillas estaban intactas. Aún no se había desatado sus piernas en un ir para allá de asombros. Era de noche y de noche todo cambia. -Mañana saldremos al amanecer para que goces y veas las estrechas y recoletas calles- Ahora de noche es una feria: gente de toda procedencia se congregan; bohemios, intelectuales, gente joven, estudiantes y turistas atiborran las calles y las plazas....




Y esa mañana ella se adelantó a su tiempo. Morfeo sabía esperar y antes del amanecer ella escribía, escribía...Desconfiada era de su memoria. Se acordaba de Giulia, esa pequeña de solo ocho años que la joven mujer le presentara. Lleva menos de un año cuidándola, ayudándola en los deberes, conviviendo junto a su familia. Una familia que se empeña en invitarla a cenar el primer día de su llegada, en hacerle probar el vino rosado y espumoso que sabe, se descorchó en su honor. Ella probó la exquisitez del vino y del aceite. Degustó la comida, esa comida de bienvenida y dio mil gracias por tantos honores con que fue tratada. Como prenda le regaló dos libros de su propia autoría: Pisadas sobre lienzo para Ricardo y Silvana y Horquillas en la ventana para la pequeña Giulia que con inmensas muestras de afecto supieron recibir. Luego el piano sonando las notas aprendidas, los acordes que la pequeña Giulia queria, quería mostrar a la recién llegada.



























El agua, ese elemento principal, que el filósofo griego, Tales de Miletos, pensara fuera el arché o principio y generador de toda vida, abunda en la Ciudad Eterna. Multitud de fuentes de agua potable encontraban ellas a su paso. -Éstas que ves, de apariencia sencillas y cilíndricas se la conocen con el nombre de Nasone, cuya etimología proviene de nasal- le dijo. Se fundamenta en esos dos pequeños orificios. Una boca más grande en la parte inferior donde ellas llenaban las botellas que tenían en el bolso. Si la intención es beber de la fuente, y no llenar la botella, solo habría que tapar con el dedo ese orificio inferior y el agua sale disparada hacia arriba por el otro orificio en un chorro fino donde posar los labios, abrir la boca se hacía fácil y se hacia grato, para así saborear tan fresca y preciada agua.





Todo eso recordaba ella en la escalinata de la Plaza España. Sentada en un lugar de sombra y observando esa otra hermosa fuente, menos fastuosa que la de Trevi o la de la Plaza Navona, pero no por eso menos bella e inspiradora; La Fontana della Barcaccia  (fuente del barco roto) se llama la fuente que a los pies de la escalinata contemplaba de lejos. Fue diseñada por el padre de Bernini,
dijo la joven, orgullosa, que no cesaba de mostrar todo aquello cuanto sabía, ejerciendo a la perfección, como buena historiadora del arte, su labor de guía.



















(Fragmento del cuaderno del viaje a Roma)